Edad

ENCUADRE

Jorge Martínez G.

Sólo puede percibirse la real belleza de una persona cuando se hace mayor.

Anouk Aimee, Publicación en revista en 2003

Edad

Como han pasado los años...

Hablando con algunos amigos de “mi edad”, me di cuenta de la incertidumbre que tienen acerca de la vejez, dicen que es inevitable, que si la decadencia, que la curva no es lo mismo que la recta y saben qué, tienen razón.

Pero los seres humanos somos más que un cuerpo, y si nuestra esperanza de vida se basa en eso, pues como diría mi tío, sabio hombre, “estamos jodidos”.

Puede sonar reiterativo decir que lo que nos enseñaron desde chicos no es del todo correcto; pero es verdad, las ideologías con las que crecimos están quedando cortas.

Es mentira que al nacer somos perfectos, cierto que nuestro cuerpo es una maravilla de máquina, que todo funciona muy bien, pero a mi entender es mentira.

Somos una cáscara vacía, no sabemos hablar, no sabemos caminar, no sabemos pensar, no sabemos nada, salvo llorar y es lo que algunos siguen haciendo por el resto de su vida.

Suponemos que cuando somos jóvenes es lo máximo, eso nos dicen los comerciales, las películas, lo cual, a mi criterio, está también un poco lejos de ser verdad.

Partamos de que la perfección no existe, no obstante la buscamos con ahínco toda la vida, de manera que al morir deberíamos estar mucho más cerca de la perfección que al nacer. A lo mejor al desaparecer de este plano existencial nos es revelado el secreto de la vida pero, ¿ya para qué nos serviría?

Pienso en la vida como una mesa de tres patas, la física, que es en la que está sostenida la vida de muchos, lo que puedes hacer con el cuerpo; la intelectual, lo que se puede hacer con la mente; y la espiritual, lo que creemos.

Y de lo que se trata la vida es de mantener un balance entre las tres para que la mesa no pierda estabilidad y equilibrio, habrá momentos para que cada uno de los pilares de tu vida estén más fuertes o más débiles y la tarea es saber cuándo es el momento de cada cual y aprovecharlo, la juventud se basa en el pilar físico.

México muy pronto será un país con un elevado porcentaje de personas de la tercera edad. Y todo parece indicar que no estamos listos como nación, ni con la infraestructura ni con la cobertura social para cubrir sus más elementales necesidades.

Tampoco estamos trabajando en algo que a mí me parece fundamental, nuestro concepto, nuestros pensamientos sobre la vejez propia y la de los otros.

La nuestra es una sociedad “ligth”, desechable, en la que la inmediatez domina nuestras funciones, prepararnos para recorrer el largo camino de la tercera edad es impensable. Nos venden constantemente la idea de que la juventud es lo mejor, la etapa de la vida más creativa, lo que no sabemos es que viviremos más tiempo como viejos que como jóvenes.

Hay algo que es innegable: al paso de los años nuestro cuerpo entero sufre diferentes transformaciones, algunos órganos se empiezan a cansar o a dar muestra de enfermedad, conozco gente de edad, que se nota ha disfrutado sus años y sabe cómo usar lo aprendido esos años, es sorprendente el poder que poseen.

El paso de los años, decíamos, va modificando o acelerando los cambios corporales, y si a esto le sumamos los descuidos, los excesos y la falta de atención a nuestra salud física, emocional y espiritual pues sólo hay que sumar dos más dos.

La palabra viejo por lo regular se asocia con: decadencia, decrepitud, ineficacia, disfuncionalidad, y muerte; no es de sorprenderse que dé miedo llegar ahí, pero es grato saber (me han dicho) que la vejez es una forma de cosechar, pero también de corregir y cambiar. Aunque parezca increíble, nunca es demasiado tarde.

Hasta la próxima.

jomagu@gmail.com

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Ilustración: Imagen de un contador, por Jomagú.

Sólo puede percibirse la real belleza de una persona cuando se hace mayor.


Anouk Aimee, Publicación en revista en 2003



Jomagú - Contador


Hablando con algunos amigos de “mi edad”, me di cuenta de la incertidumbre que tienen acerca de la vejez, dicen que es inevitable, que si la decadencia, que la curva no es lo mismo que la recta y saben qué, tienen razón.

Pero los seres humanos somos más que un cuerpo, y si nuestra esperanza de vida se basa en eso, pues como diría mi tío, sabio hombre, “estamos jodidos”.

Puede sonar reiterativo decir que lo que nos enseñaron desde chicos no es del todo correcto; pero es verdad, las ideologías con las que crecimos están quedando cortas.

Es mentira que al nacer somos perfectos, cierto que nuestro cuerpo es una maravilla de máquina, que todo funciona muy bien, pero a mi entender es mentira.

Somos una cáscara vacía, no sabemos hablar, no sabemos caminar, no sabemos pensar, no sabemos nada, salvo llorar y es lo que algunos siguen haciendo por el resto de su vida.

Suponemos que cuando somos jóvenes es lo máximo, eso nos dicen los comerciales, las películas, lo cual, a mi criterio, está también un poco lejos de ser verdad.

Partamos de que la perfección no existe, no obstante la buscamos con ahínco toda la vida, de manera que al morir deberíamos estar mucho más cerca de la perfección que al nacer. A lo mejor al desaparecer de este plano existencial nos es revelado el secreto de la vida pero, ¿ya para qué nos serviría?

Pienso en la vida como una mesa de tres patas, la física, que es en la que está sostenida la vida de muchos, lo que puedes hacer con el cuerpo; la intelectual, lo que se puede hacer con la mente; y la espiritual, lo que creemos.

Y de lo que se trata la vida es de mantener un balance entre las tres para que la mesa no pierda estabilidad y equilibrio, habrá momentos para que cada uno de los pilares de tu vida estén más fuertes o más débiles y la tarea es saber cuándo es el momento de cada cual y aprovecharlo, la juventud se basa en el pilar físico.

México muy pronto será un país con un elevado porcentaje de personas de la tercera edad. Y todo parece indicar que no estamos listos como nación, ni con la infraestructura ni con la cobertura social para cubrir sus más elementales necesidades.

Tampoco estamos trabajando en algo que a mí me parece fundamental, nuestro concepto, nuestros pensamientos sobre la vejez propia y la de los otros.

La nuestra es una sociedad “ligth”, desechable, en la que la inmediatez domina nuestras funciones, prepararnos para recorrer el largo camino de la tercera edad es impensable. Nos venden constantemente la idea de que la juventud es lo mejor, la etapa de la vida más creativa, lo que no sabemos es que viviremos más tiempo como viejos que como jóvenes.

Hay algo que es innegable: al paso de los años nuestro cuerpo entero sufre diferentes transformaciones, algunos órganos se empiezan a cansar o a dar muestra de enfermedad, conozco gente de edad, que se nota ha disfrutado sus años y sabe cómo usar lo aprendido esos años, es sorprendente el poder que poseen.

El paso de los años, decíamos, va modificando o acelerando los cambios corporales, y si a esto le sumamos los descuidos, los excesos y la falta de atención a nuestra salud física, emocional y espiritual pues sólo hay que sumar dos más dos.

La palabra viejo por lo regular se asocia con: decadencia, decrepitud, ineficacia, disfuncionalidad, y muerte; no es de sorprenderse que dé miedo llegar ahí, pero es grato saber (me han dicho) que la vejez es una forma de cosechar, pero también de corregir y cambiar. Aunque parezca increíble, nunca es demasiado tarde.

Hasta la próxima.

jomagu@gmail.com

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Ilustración: Imagen de un contador, por Jomagú.