Sobre la excelencia

Lograr la combinación entre efectividad y eficiencia





Boceto



Si vas a hacer algo, hazlo bien, si no, no hagas nada.

-Ausencio Martínez





En esta nuestra era, la globalización ha traído consigo una alta competencia laboral, y la rotación de personal que se da en todos los niveles; cabría preguntarnos que tan efectivos somos en lo que hacemos, si logramos resultados o sólo estamos de paso. Podría pasar que un día nos encontremos a las puertas de una empresa, (saliendo o entrando), preguntándonos si somos eficaces o eficientes.

En la era moderna donde administradores y ejecutivos van y vienen, empresas surgen y desaparecen, es vital saber que tan potentes son nuestras habilidades, con independencia del puesto que ocupemos o deseemos ocupar dentro de una organización.

Entonces: eficaz o eficiente; cuál es la diferencia.

Primero que nada, hay que destacar una diferencia importante. La eficiencia es la habilidad para hacer las cosas correctamente. Y la eficacia es la habilidad para hacer las cosas correctas. Nunca me quedó claro el concepto y mi padre siempre me dijo que si iba a hacer algo lo hiciera bien. Por eso deje de hacer muchas cosas.

Teresa, mi amiga y terapeuta, que también es administradora, me explicó en términos que sé entender: el futbol. Me dice, mira: eficiencia es hacer las cosas bien mientras que eficacia es lograr resultados. En un equipo, del color que sea, sería eficiente en la técnica, dominar y pasar el balón, desplazar el equipo, cubrir, defender, el toque, conocer las reglas del juego, los fuera de lugar, manejar los tiempos y los espacios del campo.


El que un equipo juegue con eficacia sería entonces dar resultados; es decir marcar goles, terminar favorablemente las jugadas, el partido, ganar la liga, la copa, el mundial; en fin meter goles.

Así que, para ser efectivo se requieren eficiencia y eficacia, cualquier otra combinación da resultado negativo. En el futbol sería ganar la copa. No nada más un partido o dos.

Actuar sin eficacia pero con eficiencia, sería hacer lo innecesario hecho en forma correcta. Hacerlo con eficacia y sin eficiencia, sería hacer lo necesario hecho incorrectamente. El peor de los casos es actuar sin eficiencia ni eficacia, hacer lo innecesario de forma incorrecta, el desastre total.

Vale pues repetir que para hacer las cosas con efectividad hay que actuar con eficiencia y eficacia. Lo necesario hecho correctamente. En nuestro trabajo sería lograr la excelencia, estar en preparación constante, dar resultados a la empresa, lo que resultaría beneficioso para nuestros bolsillos, en teoría.

Aunque como en todo hay excepciones, conozco a quienes haciendo eficientemente cosas no tan correctas obtienen resultados. Pero eso ya sería hacer trampa, ¿se valdrá?…

Hasta la próxima.

jomagu@gmail.com
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Ilustración: Boceto.