EVASIÓN






Lo que pasa cuando dejas de hacer algo

Después de unas inmerecidas vacaciones, retomo mi vida, aunquea quien me conoce del día a día no me vio en las Bahamas ni en Singapur, o no vio que me fui a ningún lado, la realidad es que aquí estuve, sentado, sólo que no hice lo que me gusta hacer, o lo que se supone debo hacer cada día de la semana, es decir, me zafé de la rutina.

Hago esto cada cierto tiempo, lo que se diría, por salud mental y estabilidad psicológica, tomarte un día para estar en casa, un día para salir a donde regularmente no sales, un día para dedicarlo por entero a alguien muy querido, son cosas que se hacen en esos días de "vacaciones".

Obvio es que deje de tratar con quienes trato diario, deje de ver a personas "muy vistas", huí de quienes ya les he perdido el sabor, descansé de ellos o más bien los dejé descansar de mi.

Hui de proyectos, acreedores, contadores, directores, coordinadores y encargados; de empleados, colaboradores, trabajadores, cobradores y prescindí de facturas y pagos pendientes. Y de cobros también.

Dejé mi carro estacionado una semana, bueno, se me descompuso, pero no he movido un sólo dedo en dirección de repararlo, todo en aras de cambio de hacer algo diferente, la permanencia me abruma. Ah, y tome una pequeña responsabildad más en el trabajo, algo asi como salir al una de la mañana.

Cómo sea, hoy inicio de nuevo, estoy de regreso en el mundo de ladrillo y cemento, sé que no soy tan importante para que se haya caído la Torre Eifel en mi "ausencia-permanencia", pero aqui vamos jalando parejo... sigo cuerdo y respirando. Revitalizado.

Por cierto, tirarse de un vigesimosegundo piso no estuvo tan mal. Algunos con suerte caemos en algodón y descubrimos que el paracaídas abre muy bien.

¿Y tú?, que has hecho de nuevo.