ANSIEDAD
| A primera vista parezco un tipo tranquilo, paciente, que no se mete en problemas, poco divertido y hasta aburrido a veces. Cuando alguien ya me conoce un poco más, puede ver que las primeras impresiones nos son más que eso impresiones. Como yo me veo..., es verdad, no soy muy divertido, ni reventado, pero si me gusta reír, algunas veces de mi mismo, otras veces de situaciones y porqué no, de otros también. Tengo ya meses con un dolor de cuello que por más ejercicios de relajación, masajes, no cede, se va y regresa, me he diagnosticado estrés ya que no hay golpe ni nada que pudiera provocarlo y la solución es tomar un tranquilizante o un relajante muscular a lo que me he venido negando y sigo intentando por medios puramente "naturales". Hace muchos años padecí un trastorno de ansiedad, no lo recuerdo muy bien, pero me despertaba llorando en las noches, gritaba dormido, me dolian los oídos, y en las rodillas tenía un dolor de muerte, esto en mis 3 o 4 años. Recuerdo uno y mil remedios. Nada funcionó. Pero cierto día me llevaron a Colonet, (de esto si estoy seguro), con unos médicos estadounidenses muy buenos. Me reviso una doctora y después un doctor y despues de hablar con mi mamá unos momentos, me recetaron una infusión blanca de un sabor asqueroso, un sabor que no recomiendo, al primer trago me entraron unas inmensas ganas de vomitar y lo escupí todo en la cara de la doctora. Después de la bofetada clásica que eso si recuerdo como si hubiera sido ayer, mando traer con toda tranquilidad otra dosis, y esta vez con la ayuda de un enfermero y tapándome la nariz vació la preparación en mi boca y el líquido se fue hasta el fondo, y ante la mirada interrogante de mi mamá, solo dijo, ¡ya!, estás curado. La reuma siguió y el dolor de oídos a veces me visita, pero la ansiedad, el miedo y las largas noches no han vuelto. Decía Freud que hay solo dos maneras de ser feliz, una es hacerce el idiota y otra serlo... pero no es que me sienta mejor que él pero pienso que si hay dos maneras de alcanzar la felicidad puede haber una tercera y hasta una cuarta. Pienso que mi ansiedad de aquel tiempo era incertidumbre de la vida, miedo por no saber respuestas, abrumación por lo que me rodeaba y al ver que alguien pudo resolver mi problema con un "truco", pude entender que no hay nada lo suficientemente malo como para temerlo. Los más grandes temores estan dentro de uno mismo, y afuera los hay y muchos, y hay que enfrentarlos y no sólo cubrirlos con una pastilla o guardarlos más adentro. No se puede esconder toda la suciedad debajo de la alfombra. Acepto que no soy un gran pensador y mucho de lo que pienso y escribo ya alguien pudo ya haberlo dicho o pensado antes, lo que si, es que dentro de mi aburrición puedo pensar por mi mismo, resolver mis problemas, afrontar mis decisiones y jugar con mis temores aunque me provoquen dolor de cuello, y eso todavía sin tener que usar narcóticos o estimulantes o relajantes (el café no aplica). Y si, lo afirmo, soy tranquilo, cada vez que me ataca la ansiedad y el nerviosismo antes de llegar a la histeria, recuerdo aquella tarde cuando la enfermera después de una bofetada me otorgó una cura de por vida y dijo, ya estás curado. Y desde entonces soy inmune a eso. |