INOCENTE

Hay veces para ver el verdadero tamaño de las cosas, es suficiente con tomar un poco de distancia y ver en perspectiva. Hace tiempo tendía a mirar hacia arriba, demasiado arriba. Y muy seguido caminaba con la mirada baja, descansando mi cuello o desalentado por querer estar en algún otro lugar.

Hoy, no quiero ver nada, ni arriba, ni abajo, ni en perspectiva, ni en infrarojo, ni en micoscopio, ni telescopio. No debo, ni tengo que hacer nada, soy ciego al exterior. No obstante espero lo que sea, inclusive espero la nada. Si no ocurre algo importante en mi día no me estreso.Y si me pasa lo mejor que le puede pasar a un hombre y siento algo, quiere decir que sigo vivo.

Llega un momento en la vida en que uno cree saberlo todo, que podemos comernos el mundo, que no habrá nadie que nos diga las cosas como son, pero golpecito por golpecito te vas dando cuenta de como ocurre todo; y alguna vez abres el cajón y sacas lo que te decían tus padres de chico y empiezas a entender como es la cosa. Todo empieza a encajar en su sitio.

Entonces, para qué entrar en desesperación, para que desahogarse y maldecir en silencio a quienes se atraviezan en la calle, para qué escribir cosas desgarradoras y practicar el exhibicionismo queriendo robar protagonismo a quienes de verdad lo necesitan; tal vez por la misma razón que los demas: necesitamos sentirnos importantes, sentir la luz en la cara, es por eso que tenemos hijos, para sentirnos queridos.

Puede ser la misma razón por la que estoy aqui escribiendo, maldito si me importa, de todas maneras negaré todo ante el juez, y seguiré declarándome inocente.