LOS CAMBIOS...

Pequeñas trampas, grandes beneficios


Me gusta hacer trampa. Despierto con la alarma de mi teléfono cada mañana y como sé que mi mente reacciona a lo que leo, tengo un mensaje en la pantalla que dice: "Hoy será un gran día". Y mi mente se lo cree, a veces me levanto a correr, otras sigo dormido, otras me levanto a escribir, o me pongo a leer, dependiendo de mis labores de ese día y la actividad del día anterior, no hago lo mismo todos los días.

Me he dado cuenta con algo de asombro que esos pequeños cambios en mis hábitos están dando buenos resultados, he bajado de tomar cinco o seis tazas diarias de café, a veces con azúcar, ahora es una cada tres días, el ejercicio, el azúcar, y el café me estaban matando, descubrí que cavaba un pozo para tapar un hoyo.


Otro de los cambios, que no fue idea mía si no de mi hermano, es tomar menos soda, de casi un litro o más cada uno al día, le hemos bajado a 355 ml (una lata), a veces dos dependiendo la actividad y la comida también. Y como da sed, la opción es agua.


No hubo necesidad de hacer dieta ni de tomar vitaminas, ni de forzar al cuerpo a cambios radicales, ni ejercicios brutales, todo ha sido gradual, y asi seguirá. La trampa esta en que así ya puedo tener espacio para otros excesos que con la nueva modalidad son menos propensos a dañarme.


Estoy trabajando en reducir mis actividades y mis responsabilidades para con otras personas, para asi tener mas tiempo de viajar y de dedicarme por un tiempo a la foto o estudiar una maestría u otra licenciatura. Son cosa de hacerlos cambios correctos.


Había en un principio pensado en hacer un cambio radical, como mudarme de casa o irme a otra ciudad, dejar todo y empezar de nuevo, pero descubrí que mi malestar estaba dentro de mi, en mi sangre azucarada y cafeinizada, que mi cansancio de las tardes era por los cafés de la mañana y que mi insomnio era resultado de la cafeína y la azucar de la tarde.


Como ya no necesito dormir tanto, puedo dedicar tiempo a pintar y escribir ya más en forma empezar a ver gente nueva, conocer  lugares, salir con gente diferente.


Así, cada mañana que mi teléfono regresa mi alma al cuerpo, y mi incosciente se hace consciente, lo primero que veo al apagar la alarma es la pantallita que dice me espera un gran día y la verdad es que aunque me vaya de la patada, no deja de ser un gran día.





Articulos relacionados:

Realizando cambios positivos