LOS ‘SOUNDTRACK’

Música que me ha acompañado en momentos de la vida...

No recuerdo en qué momento tuve conciencia de que la música existía, supongo que como la mayoría desde pequeño estuve sujeto a escuchar lo mismo que los mayores cercanos, ya después tuve opción de diversificar mi gusto musical.




Nada del otro mundo

Enlisto algunos de los cantantes y música que he escuchado en distintas etapas, desde luego que hay muchas, pero hay algunas que más recuerdo.
Y no, no me avergüenza (como a tantos), decir que escuchaba a Vicente Fernández de niño, ni a Luis Miguel en finales de la secundaria e inicios de la preparatoria, de hecho en aquella época el disco “Romance” fue lo máximo. Todavía a veces abro esas carpetas de música y me pongo a escuchar.
Tigres del Norte, Banda El Recodo y Ramón Ayala, forman parte de una época que ya sea por las estaciones de radio en el transporte público, o la música en casetes que estuvo a mi alcance.
Ya liberado de esas influencias, a mediados de la preparatoria me llegó la época de “El negro cósmico” de Caifanes, del disco “El Diablito”, mi época del rock en español, se completó mucho después con las Mil Horas y Flaca del repertorio de Andrés Calamaro y hasta ahí.

Los soundtrack

En sí, “Paperback writer” de The Beatles me recuerda el par de meses que estuve en ingeniería electrónica, una época que he pretendido hacer como que no existe pero ahí está.
Si mi vida fuera una película y hubiera que hacer un ‘soundtrack’, “Penny Lane” seguro estaría, era mi favorita cuando abandoné la escuela de ingeniería; lo decidí una tarde en clase de computación y quien diría que volvería a estudiar arquitectura casi 20 años después a esos mismos jardines y pasillos.
Escuchaba “Smell like teen spirit”, sencillo del disco Nevermind de Nirvana, en mis inicios de la carrera de ciencias computacionales, recuerdo las intensas horas de programación estructurada y orientada a objetos, largas madrugadas en la casa que rentaban unos compañeros en la calle Blancarte entre Juarez y Sexta.
Se hacía de día revisando líneas de código, programando y comiendo chocolate oscuro y bebiendo café sin azúcar, (todavía no había Red Bull y esas cosas que existen hoy), siempre evite fumar pero de haberme gustado, ahí con música de Nirvana hubiese empezado a dañar mis pulmones.
Por esa época 1994 y 1995, gracias al invento el mp3, pude conocer la música de Mozart y mucha de la música clásica que sólo podía disfrutar en películas, por ese tiempo también pude escuchar algunas canciones de Silvio Rodríguez y Luis Eduardo Aute pero todavía me quedaban holgadas sus letras.
Más adelante, luego que finalicé la licenciatura en computación, las 9 sinfonías completas de Beethoven, en la época de la bohemia, la literatura y las artes visuales, fue cuando todo lo que había venido buscando cuadró.

De Contexto

1991, Out of Time

Siendo más específico con ‘mi música’, fue allá por el 1987 u 1988 cuando mi tío Ismael me regaló tres casetes originales, Signos, de Soda Stereo; Introspective, de Pet Shop Boys y una compilación de Mixes de Hombres G; Soda Stereo de plano no me gustó, a mi vez yo regalé el cartucho a un amigo que hasta la fecha espera el regreso de Gustavo Cerati.
El disco de Pet Shop Boys, con Domino Dancing y todos los sencillos abrieron en mi un nuevo mundo musical, con el disco de Hombres G, puedo decir de paso que ahí empecé a conocer Madrid a través de David Summers y su grupo, con sus películas y el futbol y hasta la fecha no se me ha hecho viajar por aquellos lugares, pero no pierdo la esperanza de conocer el estadio Santiago Bernabeu.
Llegó un momento en que tuve mi primer carro, un Datsun 200SX, con ello llegó Imagine de John Lennon y la nostalgia de poder ir y estar en cualquier lugar de la ciudad escuchando música.
Allá por finales de 1990, era toda una novedad el estéreo con disco compacto, y el disco de R.E.M. Out of Time fue uno de los primeros CD´s que escuché ahí, cómo olvidar la canción Shiny Happy People, que me evoca esa adrenalina de conducir a escondidas y aún sin licencia. Y el cómo tomé literal eso de “Losing My Religion”.

De Contexto

Lejos de la ciudad

'Eye on the sky' de Alan Parsons Project cuando pase unas largas vacaciones en Los Angeles a finales del milenio.
En el insípido nuevo siglo la canción Yellow de Coldplay me recuerda a cuando caminaba en las frías y solitarias calles de Denver, entre la nieve escuchaba también Foreigner cuando amanecía leyendo los libros gratuitos de la biblioteca pública.
“I Want To Know What Love Is”, me trae memorias de mis solitarias horas de pintura en Denver.
“Under de Bridge”, fue un accidente, encontré este archivo en un disco duro al que recuperé los datos en los 90´s, luego ignoré a los Red Hot Chilli Pepers hasta que llegó Stadium Arcadium, que no me cansaba de escuchar durante las jornadas de ocho largas horas primer empleo formal.
Luego llegó de manera oficial Intemperie de Luis Eduardo Auté, Silvio Rodríguez con Segunda Cita, pero esas son parte de otra historia.

De Contexto

En estos días

El letargo de las 40 sinfonías tempranas de Mozart durante el embarazo de Lorena y nacimiento de Italia. La “biblioteca de clásicos” sonando mientras en las intensas horas haciendo maquetas o proyectando en la carrera de arquitectura.
Y en estos días escucho una y otra vez “la rata vieja”, y una tonadita en francés (Sur le pont d’Avignon) y una sobre “la foca Mumata”, la del elefante “Trompita” y la clásica “el muñeco Pimpón”, que canta Italia mañanas tardes y noches. Aunque puedo con gusto decir que la canción “Allí” de Luis Eduardo Aute, es su canción favorita, y una de las mías también.
Así está esto.