Es perfectamente posible que una persona produzca lo que antes producían tres, pero no se le paga tres veces más por lo que esta persona puede sentirse frustrada y menos productiva que nunca, y termine por buscar otra ocupación.
Cuando realizas al día hasta tres jornadas laborales en distintos campos de ocupación, tienes que ser capaz de estar presente, no distraerte, confiar en tu sabiduría interna y tomar decisiones rápidas incluso sin ayuda de otros o sin tratar de alcanzar la perfección.
En cambio se tienen otras áreas en las que por tu criterio, confianza y habilidad en lo que haces, todo tiene que quedar perfecto, aunque sea un producto para otra persona o personas que saben apreciar ese tipo de trabajo, no les importará esperar el tiempo que sea para obtener eso que algunos llamarían obra de arte, o un trabajo bien hecho.
También habrá quienes de ninguna manera aprecien ese esfuerzo.
Con tantas cosas en mente a veces es imposible entre la bruma de pensamientos abstractos como las formas en la construcción, y ocupaciones cotidianas como ir a llenar un garrafón de agua o pagar la cuenta de la electricidad, esto sin contar el tener el tiempo necesario para relatarle a tu hija pequeña un cuento en plena madrugada, incluso en el día tener un momento para entrar en su mundo fantástico y salir ileso.
Estoy aquí tratando de responderme a todo esto.
A veces me preguntan si estoy enfermo porque me quedo estático viendo la nada, especialmente en lugares frescos y bien ventilados, pero no, simplemente estoy desenmarañando mis pensamientos, desechando los que no son importantes y calibrando lo que vale y lo que no vale la pena hacer.
Cada noche me toma más de 45 minutos conciliar el sueño armando una agenda mental de lo que será mi día siguiente, ya que hasta las labores cotidianas más simples que hay que realizar pueden ser importantes para alguien más.
Mi atención es uno de los recursos más importantes que poseo, así que si no lo aprovecho de forma apropiada y le doy un par se horas semanales de descanso, (mirando el futbol por ejemplo o leyendo algo que ya leí), corro el riesgo como me ha pasado otras veces de perder el control y alzarle la voz a alguien que tal vez no lo merece sólo porque le toco derramar el vaso.
Escribir sobre las cosas que hiciste o las que tienes que hacer te clarifica las ideas.
La turbulenta realidad a que el humano está sometido en la actualidad lo obliga a tomar control de sí mismo, de su tiempo y de su espacio.
Aunque siempre existirá el riesgo de quedar ‘muerto el vida’ cumpliendo tu horario de 9 a 3 y de 5 a 7.