Aunque el trabajo lo hace parecer cualquier otro día, un desayuno tarde y un café negro me hacen sonreír. Ver gente comprando con caras largas pero contentas, camino junto a personas que me hacen sentir bien.
Un día que pasa, hay una cana más, un pensamiento extra, estiro mis brazos y me desperezo y empiezo hoy a desenmarañar mi año...
Ya sin amargura, sin resentimiento, sin deudas, y también sin pronósticos ni propósitos; estos son para gente débil, que no se siente capaz de autocumplirse metas, que necesita anunciarle al mundo que va a dar un paso.
Me gusta de vez en cuando voltear atrás y percatarme con satisfacción que sigo avanzando, que el camino que me trace hace muchos años, sigue ampliándose.
Asé que, sea domingo, lunes o viernes, verano, invierno son tiempos épocas, y los humanos deberíamos ser más que eso, personas que uno encuentra esos días o esas épocas. Quienes ya no estan son solo recuerdos, los buenos recuerdos es lo que tiempo vuelve los altercados, nada.
Que bien se siente respirar hasta el fondo de los pulmones y sentir que hoy es como ayer y mañana será mejor aún.