Inambición
Hoy no tengo ánimo de escribir pero escribo. No tengo frio pero me cobijo porque sé que la madrugada palidece.
Mi dolor de cuello parece remitir, pero a ratos me hace imaginar una navaja hirviente cortando una barra de mantequilla.
Mi trabajo se alarga y parece una interminable senda poblada de inmensos aristas en pies descalzos que me impiden avazar resuelto.
No obstante, sé a ciencia cierta lo que en este momento quiero, y hacia alla voy sin ir a ningún lado, eso tengo sin tener nada, eso siento sin sentir nada.
Por eso estoy donde la esperanza del verano resplandece y la tibiesa del otoño juega conmigo aunque no quiera nada, aunque no tenga nada.