He estado pensando que soy una mal ser humano. Tal vez porque no me intereso demasiado en el sufrir de los demás. De las diez personas que me piden apoyo (dinero) en los lugares por los que transito, si a caso a uno o puedo dar estando en posibilidad de ofrecer más, de ayudar más.
La mayor parte de la información que me llega de muertos por terremotos, incendios y ciclones la filtro. De manera inconciente me salto las instrucciones para ayudar, no me gusta inquietarme por eventos en los que poco puedo hacer. No creo mucho en las organizaciones de ayuda, necesitaría involucrarme más y saber internamente como funcionan dichas asociaciones, y puede que lo haga.
Cuando me piden redondear mi cuenta en el mercado o tiendas, en apoyo a no sé quién, con cinismo sonrío y pido que la redonden hacia abajo, y la cajera me regresa mi cambio con seriedad, sé son solo unos centavos pero...en fin, historia larga.
Cuando voy a sacar dinero en el cajero de las cuatro o cinco veces que tengo que confirmar datos, hay en especifico una pantalla que pide ayuda para unos niños de no sé que orfanato de no sé qué país, se me aguza la vista cuando ponen imágenes de niños tristes y música emotiva, me bloqueo y me niego a cooperar.
Pienso soy mala persona porque no me intereso por lo que sucede a mi alrededor, o porque soy demasiado consciente de que la ayuda a paises lejanos no llega, es complicado con las aduanas. No digo que no haya personas e instituciones que ayudan a personas que en su vida van a conocer, uno de mis hermanos hace eso y está bien para él, pero no para mí.
Me siento incómodo dando dinero a niños en la calle, a los que arreglan con tierra los desniveles que dejan las autoridades, tal vez porque no se me hace trabajo que tenga que realizar un niño, de hecho yo fui uno de esos niños, trabajé duro, pero porque me gustaban los juegos, los plumones, los libros y las revistas, no porque tuviera hambre o que sostener una familia.
Sé, vivimos en un país con recursos de todo tipo, podría decirse que rico, el problema es que esos recursos estan mal distribuidos y las ganancias que se generan van a parar a las manos equivocadas, o tal vez no, no lo sé.
Quién me asegura que esos diez o doce pesos que le doy a la persona se convierten en un bocado para una familia, pero también puede ser una dósis para un adicto, no soy nadie para juzgar a quien pide dinero en la calle, así como no soy tampoco nadie para resolver la vida de otras personas.
Lo que sí puedo hacer y lo hago con gusto, y hasta podría decirlo con amor, es vigilar que mis sobrinos tengan una buena vida y una educación y contribuir con ello. Ver que seres cercanos a mi tengan bienestar y apoyarlos, escuchar sus preocupaciones e incertidumbres y hacerles saber hay alguien en quien se puede confiar. Animarlos a que sigan adelante, con dinero incluso.
Pero, cómo voy a darle dinero a alguien que no conozco cuando no le doy los buenos días a mis hermanos y no puedo invitarlos a comer, si hace meses que no visto a mis tíos porque no tengo para gasolina, o no le llamo a mis padres porque es larga distancia, y si el día de mañana formo una familia, quisiera poder brindar más de lo que yo obtuve.
Por eso digo que soy un mal ser humano, porque me preocupo solo por los más cercanos, porque mi influencia es corta, porque no puedo brindar toda la ayuda que quisiera dar. Y porque me enseñaron que el dinero no se regala.
Reclamos quejas y donativos, escribir a: jomagu@gmail.com
Hasta la próxima.
_____
Ilustracion: Jomagú - Tron