Hablando de placeres y riesgos
En lo que a mí respecta, no suelo hacer distinciones entre lo blanco y lo negro. Por algo es que mi color favorito es el gris.
El mostrar una actitud sin compromisos hace que mi vida parezca ceniza, oscura y a veces misteriosa pero no es esa mi intención. Y para hablar de placeres conmigo no tiene que hablarse de riesgos, ni hacer la clásica distincion de placeres del cuerpo y los placeres del alma, ni de placeres necesarios e innecesarios.
Hace unos pocos momentos me han tachado de intelectual, no me he ofendido, más por el contrario, pienso: ¿lo soy?
Me gustan los impulsos, aunque no siempre tengo la misma reacción a un mismo impulso, puedo reaccionar como los demás lo esperan pero pocas veces lo hago, sin embargo, sigo patrones ocultos a mi propia conciencia.
Que más quisiera yo que ser un intelectual y tener granjeado el acceso a todos esos lugares de la mente o a entender el universo o plantearlo siquiera. Pero no, sin lugar a dudas no me considero entre los escritores e intelectuales y similares especímenes, mas bien me considero un ser intuitivo.
Hablo mucho comigo mismo de posponer, esperar a que sea el momento adecuado y trato de vivir la vida de forma natural, espontánea, en el presente, sin especular, sin recordar, si me da hambre comer, si me da sueño dormir...
A fines prácticos, barrer el frente de mi casa, sacar la basura debajo de los sillones son para mi, placeres, ejercicios libres donde la conciencia puede disvariar libremente, lo mismo que el cuerpo al bailar, hacer labores no las cosidero obligaciones.
Aunque no lo parezca pugno por una vida libre de esfuerzo y de propósito.
Al vivir cada día trato de ser como cuando estaba sentado en aquella fotografía blanco y negro, volver a aquel día sin preocupaciones, sin conciencia, sin pudores. Donde no sé si era día noche, si llovía o hacia frio; solo estar sentado ahi y tener esa libertad de conciencia.
Levantarme todos los dias con la idea fija de trabajar con fines prácticos, ganar dinero sin preocuparme a quien debo pagarlo. Ponerme a hacer otra cosa sería como buscar una vida perfecta, cuando la verdad estás viviendola ya.
En lo que a mí respecta, no suelo hacer distinciones entre lo blanco y lo negro. Por algo es que mi color favorito es el gris.
El mostrar una actitud sin compromisos hace que mi vida parezca ceniza, oscura y a veces misteriosa pero no es esa mi intención. Y para hablar de placeres conmigo no tiene que hablarse de riesgos, ni hacer la clásica distincion de placeres del cuerpo y los placeres del alma, ni de placeres necesarios e innecesarios.
Hace unos pocos momentos me han tachado de intelectual, no me he ofendido, más por el contrario, pienso: ¿lo soy?
Me gustan los impulsos, aunque no siempre tengo la misma reacción a un mismo impulso, puedo reaccionar como los demás lo esperan pero pocas veces lo hago, sin embargo, sigo patrones ocultos a mi propia conciencia.
Que más quisiera yo que ser un intelectual y tener granjeado el acceso a todos esos lugares de la mente o a entender el universo o plantearlo siquiera. Pero no, sin lugar a dudas no me considero entre los escritores e intelectuales y similares especímenes, mas bien me considero un ser intuitivo.
Hablo mucho comigo mismo de posponer, esperar a que sea el momento adecuado y trato de vivir la vida de forma natural, espontánea, en el presente, sin especular, sin recordar, si me da hambre comer, si me da sueño dormir...
A fines prácticos, barrer el frente de mi casa, sacar la basura debajo de los sillones son para mi, placeres, ejercicios libres donde la conciencia puede disvariar libremente, lo mismo que el cuerpo al bailar, hacer labores no las cosidero obligaciones.
Aunque no lo parezca pugno por una vida libre de esfuerzo y de propósito.
Al vivir cada día trato de ser como cuando estaba sentado en aquella fotografía blanco y negro, volver a aquel día sin preocupaciones, sin conciencia, sin pudores. Donde no sé si era día noche, si llovía o hacia frio; solo estar sentado ahi y tener esa libertad de conciencia.
Levantarme todos los dias con la idea fija de trabajar con fines prácticos, ganar dinero sin preocuparme a quien debo pagarlo. Ponerme a hacer otra cosa sería como buscar una vida perfecta, cuando la verdad estás viviendola ya.