UN HOMBRE NO ES UNA ISLA


La grandeza de un témpano de hielo está debajo del agua






Estaba hace un momento pensando, bueno, es sábado y estoy aqui en mi casa tomando café, rodeado de mí, mis cosas, trabajo, libros, textos, pintura y eso, podría decir que estoy solo y todo lo que se dice al respecto; pero en realidad no estoy solo, no me siento asi.

He oido decir que la soledad enloquece a la gente, que no es bueno pasar tanto tiempo solo, pero soy así, y puedo si quiero hacer muchas cosas, como irme a algún lugar con gente, visitar amigos o amigas que estoy seguro están solos en este momento, puedo unirme a fiestas pero no me apetece hacer nada de eso, aqui estoy bien, tengo por el momento lo que necesito, lo que se puede conseguir, ilegal o no ilegal, y quién decide eso, nadie más que yo.

Voy a decirlo claro: No necesito a nadie, para lo que quiero lograr en la vida no se necesitan dos como yo. Pueden ser palabras mayores, y lo son.

Conozco gente, tal vez no la suficiente para mi edad, pero si la indicada. No me meto donde no me llaman, no doy mi opinión si no me la piden, y no me siento si no soy invitado a hacerlo. No tomo ni agua donde no me siento confortable, más no lo demuestro, diplomacia ante todo.

He visto en las miradas la necesidad, gente que parece tenerlo todo pero sus ojos reflejan una necesidad extrema de no estar solos, de platicar con alguien; esa es la diferencia conmigo.

Tal vez mi seguridad radica en que hay personas que me estiman y lo sé de sobra, que si alguna vez necesito de alguien ellos, mis hermanos, primos, tios, estarán ahi, no obstante tengo amigos más de dos que se dejarían cortar una mano por mí, que jamás cuestionarán mis decisiones, que si los llamo de madrugada irán hasta donde esté sin pensarlo, amigas que me recibirán sin importar mi estado de ánimo siempre y cuando no importune.

Es por eso que me doy el lujo de estar solo, de no buscar a nadie, puedo simplemente alejarme sin dar noticia a nadie, puede que algun día lo haga definitivo y no se preocuparán, no hay quien se preocupe si me pasa algo, he dicho siempre que si no se sabe nada de alguien, ese alguien está a salvo. Qué más se puede pensar.

Puedo como en todo estar equivocado, de igual forma puedo fingir también la necesidad de ser amado, de ser aceptado, vuelvo a preguntar: ¿Qué hace la diferencia?

Con todo y esto, que importa si se és o no una isla, un continente siempre será más grande en muchos sentidos.