San Quintín es como un sendero, un serpenteante poblado lleno de matices que van del verde hortaliza al ocre polvoso. La gente es esquiva y amigable a un mismo tiempo, servicial la de los hoteles y restaurantes, alguna otra se ve opaca e incluso agresiva.
Entre toda esa calma aparente hay una mecha encendida que termina en un barril de pólvora. Ya hubo un estallido, un primer aviso durante el levantamiento del 2015.
Resolver las injusticias con la gente trabajadora y atenuar la necesidad de servicios públicos, dotar de viviendas, son retos para las autoridades y los líderes. Hacer de San Quintín una ciudad en forma. De tal manera que deje de ser un huerto verde que poco disfruta de la economía generada.
La comida aquí es apetecible, quién le hace el feo a las almejas gratinadas, asadas, cocidas, guisadas en concha, en cóctel, hasta crudas con limón, salsa y sal, en fin, ya mejor ni hablar de los filetes.
Las mujeres son recias, prestas a luchar por sus derechos hombro con hombro con sus compañeros, así como en los campos, se les puede ver taciturnas detrás de los fogones pendientes de las ollas que contienen el alimento de los trabajadores, quienes tras la agotadora jornada en el campo donde recolectan miles de kilos de jugosas frutas y legumbres de primera calidad que recorrerán cientos de kilómetros hasta las mesas de caoba de comensales de la unión americana, Asia o Europa.
El viento sopla en la carretera transpeninsular que nace en el sur de la península de Baja California en San José del Cabo, y llega hasta Tijuana, justo a la línea fronteriza a unos metros del aeropuerto. A la altura de SQ, se encuentra atestada de tráilers humorientos y autos sin placas que sin prisa ni precaución se integran a la vía e igual salen de ella.
A lo largo de la carretera hay miles de viviendas en obra negra, conviviendo con medios negocios alternados con polvorientos lotes vacíos.
Así es San Quintín, un poblado disperso, extraño, donde van de la mano la más triste pobreza con la infraestructura industrial más compleja. Tierra de oportunidades, tierra de esperanza y tierra de contrastes.