He dicho en otras ocasiones que soy una persona afortunada, pero siendo claros la mayoría de quienes nacieron en mi época lo son, saben lo que es vivir en una sociedad libre, aunque cada día se quejen de algo que supuestamente no está bien.
Considero que muchos no han conocido el hambre, es decir, no han llegado al punto en que en su casa, o donde crecieron no hubiera un mínimo de alimento; un porcentaje alto ha tenido una buena educación, más de la que se puede asprirar en un país del tercer mundo, no puede decirse que lo hemos tenido todo, pero no ha habido una gran guerra en medio de nuestro desarrollo, ha habido "crisis", cierto, pero nada que no sea soportable y han sido precisamente esas abstinencias las que han templado nuestra generación.
A pesar de todo eso pienso que no hemos avanzado lo suficiente, no hemos hecho lo que se supone deberíamos, casi puedo decir que estamos dando un gran paso atrás. Y... ¿quién soy yo para decirlo? nadie, ese es el problema, no hay nadie que nos diga lo jodidas que están las cosas.
No le creemos a nadie.
Muchos de nosotros reciclamos, o por lo menos sabemos como desechar la basura de tal manera que sea reusable, cerramos el grifo del agua cuando nos rasuramos o nos lavamos los dientes, no usamos el agua a su máxima capacidad de calor por el ahorro que ello conlleva, apagamos los focos "ahorradores" cuando salimos de casa. Pero en el fondo sabemos que algo falta, que algo no funciona bien, algo no es como lo habíamos imaginado de niños. Algo no es como nos lo platicaron.
Sólo unos pocos manejan un carro con menos años que el mayor de sus hijos, pero eso no importa porque el que tienen, lo llevan a afinar cada seis meses, le hacen su cambio de aceite cada tres y el desechado se recicla, usan las llantas a la presión indicada y queman gasolina del octanaje correcto y aúncon todo eso, caminamos a la tienda o al trabajo cuando se puede o usamos a veces la bicicleta.
Hacemos ejercicio regularmente, vamos al médico cada seis meses, comemos saludable, vigilamos nuestro peso.
Tenemos plantas en nuestras casas, participamos en campañas de reforestación, aunque sean virtuales, y aún y todo siguen las noticias que nuestro mundo se va a la mierda, entonces, ¿en dónde está el error, ¿qué estamos haciendo mal?
La pregunta que nos hacemos a continuación es ¿qué venimos a hacer aqui?, ¿estamos haciendo lo que nos gusta hacer?, ¿nos llena lo que hacemos, y somos felices al menos por unos segundos al día?
Pienso que no, por eso a veces estamos... no molestos, ni enojados, ni siquiera furiosos o coléricos; no, algunos días o algunas tardes, e incluso noches estamos verdaderamente e-m-p-u-t-a-d-o-s, a tal grado que si tuvieramos un arma saldríamos a la calle una madrugada a darnos de tiros con quien se ponga enfrente, nos pararíamos o en una universidad a dispararle a todo el que se mueva. O buscariamos drogas para evadir la realidad; cada vez más gente hace cosas de esas.
Pienso que cada quien está aqui para algo, aunque esto sólo sea para despachar gasolina en una estación o estar de pie doce horas seguidas cuidando un negocio, o poniendo acentos a textos ilegibles. Eso o tener cinco hijos y medio alimentarlos o dos mujeres y no hacer una de las dos o las tres; si eso es lo que quieres hacer, es bueno que lo estés haciendo, felicidades.
El problema, nuestro problema, es que muchos no sabemos para que venimos, cual es nuestro papel en la obra de la vida, si el tuyo es estar sentado sin hacer nada, viendo pasar el mundo, cual es la cosa, ¿porqué no estás haciendo eso? Tienes esa responsabilidad en tus manos, talvez es la única.
A los demás nos queda la tarea de empezar a considerar nuestro papel en el mundo. Eso y seguir reciclando, manteniendo el auto, la familia, haciendo ejercicio, instruyéndonos, y ahorrando electricidad y agua al cepillarnos los dientes.
Hay que pensarlo bien, ya se nos pasó un día más.
Considero que muchos no han conocido el hambre, es decir, no han llegado al punto en que en su casa, o donde crecieron no hubiera un mínimo de alimento; un porcentaje alto ha tenido una buena educación, más de la que se puede asprirar en un país del tercer mundo, no puede decirse que lo hemos tenido todo, pero no ha habido una gran guerra en medio de nuestro desarrollo, ha habido "crisis", cierto, pero nada que no sea soportable y han sido precisamente esas abstinencias las que han templado nuestra generación.
A pesar de todo eso pienso que no hemos avanzado lo suficiente, no hemos hecho lo que se supone deberíamos, casi puedo decir que estamos dando un gran paso atrás. Y... ¿quién soy yo para decirlo? nadie, ese es el problema, no hay nadie que nos diga lo jodidas que están las cosas.
No le creemos a nadie.
Muchos de nosotros reciclamos, o por lo menos sabemos como desechar la basura de tal manera que sea reusable, cerramos el grifo del agua cuando nos rasuramos o nos lavamos los dientes, no usamos el agua a su máxima capacidad de calor por el ahorro que ello conlleva, apagamos los focos "ahorradores" cuando salimos de casa. Pero en el fondo sabemos que algo falta, que algo no funciona bien, algo no es como lo habíamos imaginado de niños. Algo no es como nos lo platicaron.
Sólo unos pocos manejan un carro con menos años que el mayor de sus hijos, pero eso no importa porque el que tienen, lo llevan a afinar cada seis meses, le hacen su cambio de aceite cada tres y el desechado se recicla, usan las llantas a la presión indicada y queman gasolina del octanaje correcto y aúncon todo eso, caminamos a la tienda o al trabajo cuando se puede o usamos a veces la bicicleta.
Hacemos ejercicio regularmente, vamos al médico cada seis meses, comemos saludable, vigilamos nuestro peso.
Tenemos plantas en nuestras casas, participamos en campañas de reforestación, aunque sean virtuales, y aún y todo siguen las noticias que nuestro mundo se va a la mierda, entonces, ¿en dónde está el error, ¿qué estamos haciendo mal?
La pregunta que nos hacemos a continuación es ¿qué venimos a hacer aqui?, ¿estamos haciendo lo que nos gusta hacer?, ¿nos llena lo que hacemos, y somos felices al menos por unos segundos al día?
Pienso que no, por eso a veces estamos... no molestos, ni enojados, ni siquiera furiosos o coléricos; no, algunos días o algunas tardes, e incluso noches estamos verdaderamente e-m-p-u-t-a-d-o-s, a tal grado que si tuvieramos un arma saldríamos a la calle una madrugada a darnos de tiros con quien se ponga enfrente, nos pararíamos o en una universidad a dispararle a todo el que se mueva. O buscariamos drogas para evadir la realidad; cada vez más gente hace cosas de esas.
Pienso que cada quien está aqui para algo, aunque esto sólo sea para despachar gasolina en una estación o estar de pie doce horas seguidas cuidando un negocio, o poniendo acentos a textos ilegibles. Eso o tener cinco hijos y medio alimentarlos o dos mujeres y no hacer una de las dos o las tres; si eso es lo que quieres hacer, es bueno que lo estés haciendo, felicidades.
El problema, nuestro problema, es que muchos no sabemos para que venimos, cual es nuestro papel en la obra de la vida, si el tuyo es estar sentado sin hacer nada, viendo pasar el mundo, cual es la cosa, ¿porqué no estás haciendo eso? Tienes esa responsabilidad en tus manos, talvez es la única.
A los demás nos queda la tarea de empezar a considerar nuestro papel en el mundo. Eso y seguir reciclando, manteniendo el auto, la familia, haciendo ejercicio, instruyéndonos, y ahorrando electricidad y agua al cepillarnos los dientes.
Hay que pensarlo bien, ya se nos pasó un día más.