| Desde siempre he sospechado que los surfers son las personas menos preocupadas del planeta. Pero en estos días fríos y lluviosos en que las olas se encrespan, y veo gente dentro del mar, he cambiado mi forma de pensar, pero a la vez se ha confirmado mi sospecha. La manera en que fácilmente entran al mar a cualquier hora, incluso de madrugada, lo relajados que se ven en el día a día, hacen parecer que son personas hechas de distinta materia al resto de los mortales. O por lo menos se ven menos estresados. Aún ante el peligro de un oceano más impredecible que las personas con las que tratamos a diario, la gran mayoría son personas de lo más afables y tranquilas a pesar de la fama que, al igual que los motociclistas, los surfers tienen. Me había engañando. Pero pienso que pasar del calor de tu cama a la frialdad de las olas por voluntad propia no es algo ordinario. Ir con la corriente y estar preparado para lo que sea, hasta para el ataque de un tiburón blanco, y todo por el gusto y la emoción de `montar´ las olas es de apreciarse. Mucha gente piensa que los surfers son flojos y solo esperan que se crezcan las olas para lanzarse al mar, pero no, conozco algunos que trabajan duro durante meses cuando no hay olas, para luego lanzarse a cualquier parte del mundo donde las haya, esa gente en verdad disfruta la vida. Para quienes pasamos mucho tiempo dentro de nuestra casa, o dentro de oficinas con clima controlado, no podemos en verdad entender el estar cerca de la naturaleza y de escucharla y la importancia de cuidar nuestro entorno. Ni por asomo podemos saber que se siente "andar" sobre el mar ni las velocidades que se alcanzan sobre la ola. No oímos los sonidos de la naturaleza, no entendemos la necesidad de ir al mar, no vemos cuando o donde puede haber buenas olas. Muchos no sabemos ni nadar. Una de las verdades universales que un sufista maneja es: Subir a una ola y no caer es casi imposible, pero no se desaniman, porque viven el momento de estar en la cima sin preocuparse dónde o cómo romperá la ola, y el peligro que esto lleva, caen y vuelven a remar hacia ellas una y otra vez. Así es todo, el no desanimarse ante las adversidades, estar preparado para lo impredecible, no pensar en que lo que emprendes saldrá mal, si no, lo que ya estas haciendo, hacerlo mejor y sobre todo disfrutarlo, buscar hacer lo que te gusta sin importar el frío o lo mojado, es eso lo que admiro de un surfer, la intrepidéz de adentrarse mas alla de los límites, desafiarlos, y el volverlo a intentar una y otra vez hasta lograrlo. Y después de guardar su tabla y ropa, irse a hacer sus demás actividades, y volver a ser un mortal más. |